Sobre la Vida y la Muerte

“El mejor invento de la vida es la muerte”

– Steve Jobs

“Hasta el sol perecerá”

– Ekhard Tolle

“La única certeza que tenemos antes de morir, es que estamos vivos”

– Anónimo

“Pero, ¿hay vida después de la muerte o no la hay?”, insistió un discípulo. “¿Hay vida antes de la muerte?”, replicó el Maestro

“Morir es tan natural como nacer y crecer, pero el materialismo de nuestra cultura ha convertido a este último acto de desarrollo en algo aterrador”

– Elizabeth Kübler Ross

“Morir es trasladarse a una casa más bella. Se trata sencillamente de abandonar este cuerpo físico como una mariposa abandona su capullo de seda”

– Elizabeth Kübler Ross

Ya hace muchos años atrás, en un congreso de Psicoterapia, sin mucho pensar me anoté en un taller que trataba sobre los muertos, los moribundos, y sus seres queridos. En esencia, trataba sobre los momentos y pasos que atravesaban los que lo sobrevivían. Pero lo que más me impresionó fueron dos cosas: cuando abrió el taller, apenas se presentó el coordinador, a cada uno nos hizo dibujar como nos imaginaríamos sería nuestra propia muerte y otro dibujo que la representase simbólicamente.

Después, entre todos, mostramos los dibujos, nos sorprendimos con ellos, preguntamos el por qué de tal o cual cosa. Pero lo más impactante fue la reacción emocional de todos nosotros. Ninguno había hecho ni vivido una experiencia así y fue muy fuerte para todos. Paradójicamente, fue un momento liberador, como son todas las experiencias en donde se abre un tema de cual se hace fuerza para no hablar porque es doloroso, porque es un tabu o porque se siente que es un tema prohibido.

Las frases que puse al principio de este artículo, representan, en gran parte el contenido de los dibujos y símbolos. Un abanico de creencias en donde la muerte es vista como una culminación sin más, tanto como siendo el principio de otra etapa.

Entre todos fuimos elaborando ciertas preguntas fundamentales que nos haríamos en el momento de nuestra muerte. Principalmente: que habíamos hecho con nuestras vidas, que habíamos hecho por los demás, si habíamos amado de verdad, si habíamos vivido con coraje y amor. La muerte como un momento de verdad en donde por fin nos vemos cara a cara con nosotros mismos. Donde sentimos que la vida es impermanente y que sólo tenemos el hoy para vivir. Justamente, es nuestra mente la que nos produce espejismos y distorsiones, pero no somos nuestra mente y a pesar del dolor, miedo y angustia que nos provoca el vivir, podemos adoptar una mirada ampliada y creativa, donde poder intentar trascender estas emociones para sentirnos más plenos e integrados. Percibir cosas, personas y situaciones que nuestra mente nos cerraba el acceso.

Para muchos fue descubrir que más allá de la muerte física, la vida es una sucesión de episodios que marcan una secuencia que no es lineal de vida-muerte-vida-muerte-vida. Es decir, tanto desde el plano físico, nuestras células están constantemente renovándose, muriendo y renaciendo. En la dimensión psicológica, también estamos muriendo y renaciendo a situaciones elegidas y no elegidas por nosotros. Si no aceptamos que nuestro cuerpo infantil muere para dar lugar al de nuestra adolescencia, si no aceptamos que ciertas relaciones ya han muerto por que no van más, no podremos crecer como seres humanos. Y así con infinidad de situaciones pequeñas y mas grandes.

El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte dice: “Todas las cosas son transitorias y todas mueren…Sé que tu dolor es inmenso, pero no intentes prolongar tu dolor, ya que uno muere un poco al morir alguien my cercano…la aflicción es una herida que necesita ser curada, dándole salida, hablando, expresando y aceptando. La aflicción no expresada dura indefinidamente”


En palabras del Dalai Lama: “….podemos empezar, aquí y ahora, a encontrar el sentido a la vida. En donde podemos hacer de cada instante una oportunidad para cambiar y prepararnos de todo corazón, con precisión y serenidad, para la muerte y la eternidad”.

“El mejor invento de la vida es la muerte”

– Steve Jobs

“Hasta el sol perecerá”

– Ekhard Tolle

“La única certeza que tenemos antes de morir, es que estamos vivos”

– Anónimo

“Pero, ¿hay vida después de la muerte o no la hay?”, insistió un discípulo. “¿Hay vida antes de la muerte?”, replicó el Maestro

“Morir es tan natural como nacer y crecer, pero el materialismo de nuestra cultura ha convertido a este último acto de desarrollo en algo aterrador”

– Elizabeth Kübler Ross

“Morir es trasladarse a una casa más bella. Se trata sencillamente de abandonar este cuerpo físico como una mariposa abandona su capullo de seda”

– Elizabeth Kübler Ross

Ya hace muchos años atrás, en un congreso de Psicoterapia, sin mucho pensar me anoté en un taller que trataba sobre los muertos, los moribundos, y sus seres queridos. En esencia, trataba sobre los momentos y pasos que atravesaban los que lo sobrevivían. Pero lo que más me impresionó fueron dos cosas: cuando abrió el taller, apenas se presentó el coordinador, a cada uno nos hizo dibujar como nos imaginaríamos sería nuestra propia muerte y otro dibujo que la representase simbólicamente.

Después, entre todos, mostramos los dibujos, nos sorprendimos con ellos, preguntamos el por qué de tal o cual cosa. Pero lo más impactante fue la reacción emocional de todos nosotros. Ninguno había hecho ni vivido una experiencia así y fue muy fuerte para todos. Paradójicamente, fue un momento liberador, como son todas las experiencias en donde se abre un tema de cual se hace fuerza para no hablar porque es doloroso, porque es un tabu o porque se siente que es un tema prohibido.

Las frases que puse al principio de este artículo, representan, en gran parte el contenido de los dibujos y símbolos. Un abanico de creencias en donde la muerte es vista como una culminación sin más, tanto como siendo el principio de otra etapa.

Entre todos fuimos elaborando ciertas preguntas fundamentales que nos haríamos en el momento de nuestra muerte. Principalmente: que habíamos hecho con nuestras vidas, que habíamos hecho por los demás, si habíamos amado de verdad, si habíamos vivido con coraje y amor. La muerte como un momento de verdad en donde por fin nos vemos cara a cara con nosotros mismos. Donde sentimos que la vida es impermanente y que sólo tenemos el hoy para vivir. Justamente, es nuestra mente la que nos produce espejismos y distorsiones, pero no somos nuestra mente y a pesar del dolor, miedo y angustia que nos provoca el vivir, podemos adoptar una mirada ampliada y creativa, donde poder intentar trascender estas emociones para sentirnos más plenos e integrados. Percibir cosas, personas y situaciones que nuestra mente nos cerraba el acceso.

Para muchos fue descubrir que más allá de la muerte física, la vida es una sucesión de episodios que marcan una secuencia que no es lineal de vida-muerte-vida-muerte-vida. Es decir, tanto desde el plano físico, nuestras células están constantemente renovándose, muriendo y renaciendo. En la dimensión psicológica, también estamos muriendo y renaciendo a situaciones elegidas y no elegidas por nosotros. Si no aceptamos que nuestro cuerpo infantil muere para dar lugar al de nuestra adolescencia, si no aceptamos que ciertas relaciones ya han muerto por que no van más, no podremos crecer como seres humanos. Y así con infinidad de situaciones pequeñas y mas grandes.

El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte dice: “Todas las cosas son transitorias y todas mueren…Sé que tu dolor es inmenso, pero no intentes prolongar tu dolor, ya que uno muere un poco al morir alguien my cercano…la aflicción es una herida que necesita ser curada, dándole salida, hablando, expresando y aceptando. La aflicción no expresada dura indefinidamente”


En palabras del Dalai Lama: “….podemos empezar, aquí y ahora, a encontrar el sentido a la vida. En donde podemos hacer de cada instante una oportunidad para cambiar y prepararnos de todo corazón, con precisión y serenidad, para la muerte y la eternidad”.