Regalos de Navidad

“Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla todo el año” – Charles Dickens

Diciembre, Navidad, un momento especial del año. Para muchos, llegó y se fue como un suspiro o una brisa rápida. La frase de Charles Dickens, escritor inglés del S.IX, nos pone en contacto con el aspecto más profundo y duradero del espíritu navideño, como un estado del alma. No es un momento o una estación, sino un estado de la mente, para valorar la paz, el amor y nacimiento personal.

Marianne Williamson, maestra espiritual, en su libro Volver al Amor, nos habla que el propósito de nuestras vidas es dar nacimiento a lo mejor que llevamos dentro. Más allá de nuestras creencias religiosas, Cristo vienen como un niño pequeño porque es el símbolo del recién nacido y de alguien cuya inocencia no está echada a perder por la historia pasada ni por la culpa.

El Cristo niño que todos llevamos dentro, es el símbolo de una persona a quien se le da la oportunidad de volver a empezar, y el primer lugar para empezar el cambio, es con nosotros mismos.

Coincido con ella cuando dice que a cada uno nos ha sido asignado un sector del jardín, un rincón del universo que nos corresponde transformar. Nuestro rincón del universo es nuestra propia vida y el amor la pauta energética que reemplaza el miedo y lo trasciende.