El amor en pareja

Sufrimos mucho por amor. Muchas de las consultas que recibo en el consultorio tienen que ver con temas  amorosos: por que no tienen pareja, por que acaban de cortar, no tienen el vínculo que quisieran tener,  sufren porque repiten los mismos errores en un círculo vicioso.

¿Quien no ha sufrido por amor, quien no se ha equivocado?

No hay nada más hipersensible que el amor, nada más arrebatador, nada más  vital.  Es más fácil sentirlo que explicarlo, en este sentido es un misterio. Para hablar de amor utilizamos un sin número de de palabras como sinónimos, pero que en realidad no significan lo mismo: pasión, ternura, amistad, admirar, amistad, deseo, erotismo, enamoramiento. Por este motivo es difícil precisar que es el amor o unificar su terminología. El amor ha sucumbido  a las influencias del tiempo. Hoy en día las personas también se enamoran y se casan. Pero hay otras formas de estar juntos, vivir sin casarse, por ejemplo. Así como también han cambiado  las expectativas  y lamentablemente muchos valores como ser la durabilidad, la fidelidad, etc. Arnold Lazarus, un reconocido psicólogo norteamericano, tiene un pequeño libro llamado Mitos Maritales, en donde habla de varias creencias, para él erróneas, que pueden arruinar la pareja, y si no anda muy bien, aun arruinarla del todo. En líneas generales, cree que la mayoría de las personas no saben estar en pareja ya que muchas veces  tienen sueños imposibles de cumplir, expectativas irreales, desean cambiar al otro, carecen de flexibilidad. Mitos a los cuales adhieren (creencias), que por ser rígidos, terminan por actuar como creencias que limitan el crecimiento de la pareja como tal.

Algunos mitos o creencias limitantes que menciona son:

1) Las parejas deberían ser mejores amigos. El matrimonio se superpone con la amistad pero no es necesariamente sinónimo de ella. La pareja es un íntimo compartir, mientras que la amistad es compartir intimidad. Los mejores amigos tienen de sí una gran comprensión de sí mismos, en donde puede haber mucha intimidad y confidencia. En las parejas, justamente, por la enorme proximidad física y el hecho de compartir tantas cosas, necesitan, muchas veces, cierta distancia como para tener privacidad emocional .  Además cierta distancia, misterio e inseguridad ayudan a mantener el erotismo.

2) Sólo el amor romántico hace que la pareja funcione. El romance es maravilloso, pero si la expectativa esta puesta en el  romance, cuando baja o termina, puede dar por tierra la pareja. Las creencia en el flechazo, la super atracción, la pasión como un fuego que no termina, no suele ser así. El amor,  es un fuego lento que brinda seguridad y confort. El amor prospera allí donde hay visiones compartidas, intimidad, comunicación, reciprocidad.

3)Hay que decirle todo al otro. En particular, yo soy partidaria de la verdad, porque es sanadora y curativa. Los secretos y mentiras no sólo son difíciles de ocultar, sino que si no se resuelven son elementos potenciales de enfermedad para los miembros de una familia, como para las generaciones venideras. Sin embargo, quizás tan importante como la  verdad, sea el cuando y como se diga, y si los otros están preparados para escucharla.

5) Las parejas deberían hacer todo junto. Este es el tema de cuanto se comparte, cuan apegados estamos y cuanto podemos individualizarnos. El dilema de ser uno mismo junto con otro, estar suficientemente cerca para darnos amor, pero poder ser nosotros mismos sin distanciarse tanto.

6) Hay que trabajar para tener una buena pareja. En una buena pareja se comparte  la vida, uno no le dirige la vida al otro. Nuestra sociedad valora el trabajo,  los logros, el sacrificio, pero llevar esto al extremo en una pareja, le quita el gozo y placer. El tener metas en común, el ser compinches, el respeto del uno por el otro son importantísimos. Pero sin amor, atracción  y cierto consenso, el matrimonio puede ser lo más árido del mundo.

6) Las buenas parejas deberían hacer al otro felíz. Las buenas parejas se hacen felices mutuamente, pero no hacen depender su felicidad individual del otro. La felicidad depende de nosotros y es un subproducto de otras actividades. Cada uno es responsable de su propia felicidad. Desde ya que el otro puede ser un obstáculo para nuestra felicidad, ya sea por maltrato, denigraciones o devaluaciones, pero es  nuestra responsabilidad como adultos tomar una decisión y que esto no nos mine nuestra búsqueda de ser nosotros mismos  y tener una vida saludable.

7) Los hijos unirán una mala pareja. En general los niños consolidan un buen matrimonio, en los malos, esto agrava la situación y es una terrible carga para los chicos.

8) Las buenas parejas deben tener un compañerismo del 50/50. Cada matrimonio es un mundo en sí mismo, la reciprocidad es importante para la que la pareja persista en el tiempo. Es difícil permanecer en cualquier vínculo donde no percibamos reciprocidad, pero esta no es exactamente igual para cada uno. Cuando uno realmente ama a alguien, uno disfruta el hacer cosas por el otro, pero no pensando en que el otro tiene que devolver en la misma medida. En las relaciones saludables, esto se da en  forma de un círculo virtuoso.

9) La pareja cumplirá con todos tus sueños.  La pareja no debe ni puede cumplir, suplir, todos los sueños y  anhelos.  Muchas veces esto no tiene un final feliz ya que en algún momento el deseo de ser quien uno es aflora con el riesgo que la pareja no lo pueda procesar y sobrevenga la ruptura. Para finalizar, las palabras del reconocido terapeuta Sam Keen nos aporta una mirada y resumen enriquecedor: “El requisito del amor duradero es prestar atención a la persona que amamos” Así como también: “Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta.”