Los hombres no se perturban por los hechos en sí, sino por la interpretación que de los mismos hacen. – Epícteto
Parte de este trabajo ha tomado como base los trabajos de A. Beck y R. Levy sobre depresión
 

El problema de la depresión

Estudios recientes han estimado que al menos un 12% de la población adulta ha presentado o presentará en el futuro un episodio depresivo de importancia suficiente como para necesitar atención de un especialista. En los últimos años se han publicado cientos de trabajos referentes a las bases biológicas de la depresión y la química cerebral del la misma. A su vez ha habido un enorme avance en el desarrollo de tratamientos psicológicos, como es la Terapia Cognitiva, que dan cuenta que hoy en día contamos con variados recurso psicológicos y médicos para aliviar este trastorno.
Depresión hoy

A pesar de este panorama alentador, terapeutas y médicos nos encontramos perplejos ya que a pesar de estos avances, no hay indicios certeros de que la depresión haya disminuido. Por el contrario, la tasa de suicidio, que se toma como índice de la frecuencia de la depresión ha aumentado a lo largo de los últimos años.

Es así que si como terapeutas, nuestra misión es aliviar a las personas que sufren, la psicoterapia de la depresión nos enfrenta con uno de los mayores desafíos. La depresión, también llamada el mal de este siglo, es la expresión más cabal del sufrimiento, un sufrimiento que se siente como intolerable e insuperable (R. Levy)

La depresión no respeta edades, en niños y adolescentes adquieren manifestaciones distintas y requieren abordajes diferentes al de los adultos. Aquí nos centraremos en la depresión del adulto, sus manifestaciones y algunos aportes que puedan ayudar a la persona que la está padeciendo. La psicoterapia, la persona del terapeuta y el vínculo que establezca con el paciente, serán los vehículos para trazar planes de acción, ponerlos a prueba, para poder llegar hasta donde podamos.

No existe una sola forma o manifestación de la depresión, una persona puede estar temporariamente deprimida, pero esto difiere de una depresión clínica. La tristeza es una respuesta normal, muchas veces adaptativa frente a una pérdida, sin que necesariamente desaparezcan los sentimientos de desesperanza y el sentido de la vida y de valor personal. Este tipo de tristeza, que está dentro de los parámetros normales, la persona puede volver a reorganizarse después de un tiempo, sin que haya un menoscabo serio de su valor, sentido de vida ni que haya una alteración seria de sus relaciones.

Dentro del cuadro de las depresiones, puede haber tristeza, inhibición de la conducta, autorreproches y una visión pesimista. Pero también puede haber tristeza sin inhibición, sino excitación y ansiedad. La persona puede estar enojada sin sentir tristeza, o abúlica sin experimentar autorreproches. A veces al no aparecer tristeza, pueden aparecer síntomas físicos, que dan cuenta que lo psicológico y lo somático ( físico), se combinan. Se atribuye un papel importante a las causas psicosociales de la depresión, pero no se niega la importancia de los procesos neurofisiológicos. Las distintas corrientes psicológicas y médicas suelen atribuir una importancia mayor, ya sea a los factores psicológicos o a los físicos, de acuerdo a su postura frente a este cuadro. De todos modos, tanto lo psicológico como lo físico, son factores importantes a tener en cuenta.

Hay alteraciones orgánicas, como por ejemplo, la alteración del funcionamiento de la tiroides, que pueden producir depresión y a su vez, situaciones de estrés psicológico que alteran el funcionamiento de la tiroides. También hay cuadros depresivos, tales como la bipolaridad o el trastorno depresivo mayor, que tienen una clara predisposición hereditaria

En la depresión, los sentimientos y las ideas (pensamientos) se combinan en una estructura que se condiciona mutuamente. Resumiendo, no se puede mantener un estado de tristeza sin ideas correlativas que den cuenta de este estado del ánimo, pero sí lo contrario. O sea, se puede tener una visión pesimista, ideas de fracaso, de inutilidad, de falta de sentido, ideas de suicidio, de rabia o frialdad emocional. Por eso, si bien la depresión es un estado del ánimo, no podemos buscarlo solamente por esta vía, sino por el campo de las ideas que están por debajo y sosteniendo la depresión. Siempre debajo de la depresión, ya sea que haya un humor de tristeza o no, hay pensamientos y creencias respecto de uno mismo, de la vida, del futuro, que la sustentan.

Ejemplos

  • “No sirvo para nada, todo está perdido”
  • “Nadie me va a querer porque no soy valiosa, no soy atractiva ni inteligente”
  • “Mi pidieron un informe para el trabajo, seguro que me va a salir mal, siempre me pasa lo mismo porque soy un incapaz”
  • “Me pasaría el día entero tirada, no tengo fuerzas para levantarme ni ganas”
  • “La vida no vale la pena, mi futuro es negro”

Comprendiendo la depresión

En mi visión de la depresión, que parte fundamentalmente de la Terapia Cognitiva, partimos de tres conceptos básicos para explicar la depresión:

    1. La tríada cognitiva o visión negativa: La persona con depresión tiende a verse a sí misma con una visión negativa de sí misma, a interpretarse, de una forma negativa, se ve torpe, defectuoso, se desvaloriza. Debido a este modo de ver las cosas, piensa que carece de los atributos esenciales para ser feliz y sentir alegría.

Estas personas también tienden a interpretar sus experiencias de forma negativa. Les parece que el mundo, los otros, les hacen demandas exageradas u obstáculos imposibles de sortear. Su relación con su entorno es de derrota y frustración.

El tercer componente de la tríada cognitiva, se centra en la visión negativa del mundo. Cuando hace proyectos, ya anticipa que sus dificultades o sufrimientos actuales continuarán de forma indefinida. Espera frustraciones, penas interminables. Sus expectativas son de fracaso. La visión negativa que tiene el paciente depresivo le parece razonable porque le parece que realmente es un inútil y fracasado.

La poca fuerza, la apatía, la falta de motivación, se explican por el pesimismo y desesperación del paciente depresivo. Si esperamos un resultado negativo, no puede comprometerse a una determinada tarea.

  1. Los Esquemas: Para explicar la depresión utilizamos la palabra esquema. Esta palabra explica porque se mantienen los síntomas depresivos. Es como si fuese una matriz, conciente e inconciente, a partir de los cuales se decodifican las experiencias, como se enfrenta a la realidad personal y social. Esta matriz es una forma estable de ser, es un patrón que mantiene la depresión porque a partir de él se tamiza la forma de percibirse, de ver los recursos y las fortalezas para enfrentarse a la vida. En el caso del depresivo, siente que carece de ellas.
  2. Los errores cognitivos o de pensamiento (errores en el procesamiento de la información, de la percepción). Los pacientes depresivos tienden a pensar de forma característica y particular. Es una forma cargada de errores en la forma de pensar y ver el mundo: tienen pensamientos distorsionados: infieren arbitrariamente conclusiones sin tener suficiente evidencia, abstraen selectivamente, se centran en un detalle fuera de contexto; generalizan excesivamente, o sea que a partir de un hecho lo amplían a situaciones que no tienen necesariamente relación; maximizan o minimizan la percepción de situaciones errando en la calibración realista de la misma; personalizan, tendiendo a atribuirse la causa de hechos que no tienen que ver necesariamente con ellos; dicotomizan, los hechos son vistos como blancos o negros, no hay intermedios.

Por todo lo mencionado anteriormente, los pacientes depresivos tienen grandes dificultades en sentir seguridad personal, autonomía auténtica, tienen grandes dificultades en resolver problemas y suelen sentir fuertes sentimientos de soledad.

Algunas y breves ideas de ayuda

  • Buscar ayuda, ya que esto es señal de sabiduría
  • No aislarse
  • Buscar buena compañía de amigos y seres queridos
  • Siempre tener a mano buena lectura que nos haga bien
  • Cuestionar nuestras formas de pensar que nos hace sufrir
  • No poner el éxito como meta, ya que el éxito de una vida es que esta tenga sentido para uno mismo, así como el sentir placer y amor por lo que hacemos.

Repasar detenidamente todo lo bueno que la vida nos ha dado, ya que los pensamientos depresivos (tríada cognitiva, esquemas) distorsionan y nos alejan de los dones y el regalo que estar vivo signfica.

Palabras finales

Todos en algún momento caemos en estados depresivos, de bajón, tristeza o falta de esperanza. Las caídas pequeñas nos enseñan, las grandes nos arrollan

M. Mahoney

El ha estado deprimido o cerca de un ser querido con depresión, sabe cuán agudo es el sufrimiento y como todo se tiñe todo de negro. Si tenemos suerte, podremos caer en los brazos amorosos de nuestros seres queridos o tener la sabiduría de buscar ayuda.

R. Levy