Mi mirada acerca de la terapia

El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida.

Viktor Frankl

Me consultan por múltiples motivos: para resolver conflictos, modificar aspectos de sí mismos que resultan problemáticos, por problemas vinculares, de pareja, dudas existenciales, angustia, depresión o desesperanza. Como terapeuta hago una evaluación durante las primeras entrevistas en donde intento clarificar cuál es el verdadero pedido de ayuda, que necesita el paciente y que es lo que le puedo brindar. Esto me permite armar una estrategia para cada caso.

El proceso terapéutico es dinámico y creativo. Apelo a distintas técnicas provenientes de distintos enfoques y escuelas psicológicas.

La empatía es la base del vínculo terapéutico, y la psicoterapia se juega en un espacio emocional. Tanto el paciente como el terapeuta trabajan en forma activa y conjunta para lograr los objetivos.

El individuo y su familia forman una red de significados interdependientes e interconectados. La familia es el lugar del cual parte el individuo, de la cual debe individuarse para ser el mismo, pero como todo lugar de inicio, es su origen el que le brinda identidad y una impronta personal que irá complejizándose a medida que incorpore y asimile experiencias de vida.

Mi cosmovisión partió de una formación psicoanalítica con una posterior apertura a los enfoques sistémicos, cognitivos y las constelaciones familiares. También el integrar técnicas como el E.M.D.R (Desensibilización y Reprocesamiento de la Información), la cromoterapia, la relajación, la visualización y el trabajo con la energía con EFT (Técnica de Liberación Emocional), me permitió ampliar mis recursos terapéuticos y así poder atender una gama más amplia de pacientes que consultaban por diferentes problemas.

La psicoterapia nos enfrenta a los valores del ser humano, los valores de la existencia, en donde la vida de los pacientes es mucho más rica que los síntomas que presentan.